lunes, 26 de diciembre de 2011

Morella I.

Vamos a ver...

Yo voy a decirte un nombre al azar, de algún país que yo sé que has visitado. Tú me vas a decir lo primero que pienses.

Vamos.

Japón

Japón es muy lindo. Con sus techos de madera, sus kimonos. Con sus cruces... mentira, cruces no porque eso es un elemento occidental...de la comida no me acuerdo. Sus techos a dos aguas. Japón con sus lindas japonesas y su amabilidad. Ahí veo una japonesa en la ventana. Me acuerdo que estaba embarazada y la mandaron a estar acostada los nueve meses, era otra época... Su esposo era un diplomático que la quería mucho. Pero dió a luz a un niñito que nunca despertaba, los médicos le dijeron que estaba muerto. Qué cosa más triste... Mucho pescado fresco hay en Japón, todo muy organizado. Ahí está la casita japonesa. Ahí, pues, en ese árbol! Ahora veo como unas caraotas... están juntas, pero no, ellas no se besan así.

Japón.
Kowaki-En, Hakone. Japón, 7 de Septiembre. 1960

Escuchando el sanshin y el tambor, Japón es ése tren que probablemente agarraste, el acompañante anónimo que se sentó a tu lado, el té verde en el hotel, el recuerdo de tus niñas en Caracas, el bambú mañanero, la lejanía de la calle y todos los lugares comunes que me inventé.

sábado, 12 de noviembre de 2011

the romanian name for paracethamol

Día 9.

No entendí qué sentía pero algo no estaba funcionando. No terminaba de estar completamente cómoda y reconocerlo me costó, porque uno debería sentirse cómodo siempre en estos momentos de la vida. Un viajero sin preocupaciones, con apertura todos los días las 24 hrs. Uno debería poder apreciar todo y sentir gratitud siempre, ¿no?

No. Esta vez no fue así y está bueno también decir eso. Cero soulsearching romántico, en esas 5 ó 6 hrs inquietas en la mitad de Transilvania.

Tuve mis momentos de brillo, cómo no, como los veinte tranquilos minutos que pasé en el cementerio en completa paz o la subida por aquellas escaleras viejas construidas para que los feligreses fuesen a misa y no se mojaran bajo la lluvia y agarrasen una vergonzosa neumonía, o el viaje en tren desde Bucarest, o estas ganas que no se me quitan de volver.

Sin embargo, en ese momento la sensación era de incertidumbre; con una percepción que traté de sacudirme de las personas del pueblo, como seres que vivieron cosas terribles o que les contaron sobre cómo su familia vivió cosas terribles y temen vivirlas ellos mismos. Sí sentí eso. Una actitud como de: "no sé, por favor no me preguntes tanto". Intranquila. Como pocas veces me he sentido en casa donde lo que más hay es intranquilidad.

Fue además demasiado tiempo para un pueblo tan pequeño y pensando que quería, me forcé a agarrar un tren a Brasov solo para llegar a la estación y darme cuenta de que me quería regresar. Qué vergüenza. Qué poco intrépida. Porque entre la fiebre que somaticé descaradamente y la incertidumbre, preferí devolverme a Sighisoara, a mi mesa en el café de las tortas de chocolate curiosas, donde las dos turistas inglesas con las piernas peludas hablaban sobre sus divorcios. Rodaban además una peli en la calle principal, completamente cerrada para turistas durante todo el día. Me uní a un grupo de turistas judíos indignados y ahí estuve, sin entender una sola palabra, pero asintiendo con decisión cuando la que asumo era la líder del grupo le manoteaba en la cara al asistente de producción. De más está decir, que disfruté de la versión especial del Hava Nagila que tres personajes del pueblo le montaron al pequeño grupo de judíos decepcionados. Faltaban sólo tres Harleys y un orangután suelto para cerrar el cuadrito surrealista.

Di vueltas, wifi, más vueltas, leer, otra vuelta más, wifi, tiendas de souvenirs, Vlad Dracul, wifi, ida a la estación de tren para asegurarme que tendría un compartimiento para dormir (gasté 7 euros en 4 viajes de taxi ida y vuelta a la estación) "Gara, Piaţa Citate, Gara, Piaţa Citate" wifi, pollo relleno con paprika, vuelta, y finalmente me senté en el banco central de la Ciudadela a sentir un poquito de desamparo. Mal humor. O hablaba con alguien (o con algo) o se venía el llanto de bebesota.

Loco time. Agarré la cámara y decidí registrar el bajón. Durante un minuto aproximadamente le hablé a la cámara. De lejos la imagen mía no podía ser nada más sino friqueante. Estuvo buena la catársis pero no fue suficiente.

Un grupo de turistas gringos se sentó a mi lado. Ya saben, gorros de safari, bermudas caqui, cholas con medias, camisas a cuadros. Oí a una señora que decía que no se sentía muy bien. Yo, entre mi paranoia de comprar fármacos en países demasiado desconocidos, había estado sobreviviendo mi leve malestar a punta de té del hostal... Así que en aras de establecer el diálogo y mantener mi sanidad mental vino el clásico: "Sorry, I couldn't help over hearing your conversation..." (ja!) "...i've been feeling pretty bad myself and I just wanted to know if maybe you knew where can I find a pharmacy and what is the romanian name for Paracethamol?"

La culpa no es de Sighisoara, ni de Transilvania. Fue este bajón viajero, que nunca pensé en contar, porque los viajeros no se preocupan por el nombre en rumano del paracetamol ni temen ser mordidos por perros con rabia.

jueves, 3 de noviembre de 2011

El honesto 26

Si me dieran un bolívar por cada vez que aparezco en este blog diciendo: "Sé que he estado ausente, estoy en un momento de poca inspiración, no tengo tiempo, qué cagada, lo juro que volveré", no sería millonaria, pero probablemente pueda comer fuera en Caracas durante una semana (que es casi como ser millonario). 


La inconsistencia y la falta de seriedad son mis molinitos de viento. Eso lo sé.


Anyway. En otro de mis intentos por volver con ustedes (y conmigo), estuve jurungando notas que no había subido, o que tenía que editar, o que estaban perfectamente listas pero que por idioteces decidí no publicar. Como por ejemplo la siguiente.


Hace un año y piquito se aproximaban las elecciones parlamentarias del 26 de Septiembre, había un aire de "todo el mundo sonría y vote y cállese la boca", la desesperación de tener alguna posibilidad de cambio era tal que uno podía sentir que una crítica podía desmantelarle el sistemita a muchísima gente que aseguraba confiar en los candidatos. O bueno, al menos eso sentí yo. Ante esa presión, escribí algo y por no ir contra el mood general, no lo publiqué. 


No es gran cosa, pero para mí fue un momento muy adolescente, de peer pressure total.


Hoy, un año después y en cercanas vísperas de próximos procesos electorales: ¿somos los mismos?


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Caracas, 22 de Septiembre de 2010.

Este es un mensaje para los que fingen no dudar. Quienes no duden, pues bravo!

Yo quiero que nos sinceremos.

Quiero que nos dejemos de poses que busquen demostrarle a los demás que somos "especiales" y que somos alegres y que nos caracteriza una gran calidez humana, cuando en realidad hoy, podemos picar el aire con un cuchillo de lo violentos y alejados que estamos.

Quiero vernos con la cara realmente metida en el barro, reconocida en el barro, aprendida desde el barro y callada desde el barro. Pero lo que veo es un gran desastre cubierto con margaritas y guirnaldas, como si las canciones y los videos graciosos pudiesen tapar lo triste que será votar este Domingo 26.

Quiero que hablemos del gran elefante que hay en la habitación: nuestras opciones son espantosas, así que dejémonos de actos y fanfarrias, votemos y ya.

Porque una vez que nos digamos esto de frente y nos miremos a los ojos, pondremos nuestras manos en las rodillas y nos levantaremos más preparados para lo que viene, ya que no estaremos tratando de creer algo que no es verdad.

No niego que haya gente que genuinamente piense que nuestros candidatos son la mejor opción, pero joder, puedo apostar que hay más gente que cree lo contrario y votará igual, como yo; con los ojos cerrados, con una verguenza pesada y con una elegante resignación, que bajo ningún concepto significa tirar la toalla, sino jugar con las piezas que hay para intentar acercarnos a alguna versión de jaque mate.

Este voto no va a ser un voto alegre y mientas más negación haya y menos espacio para los que piensan así, más deprimente y pastosa será la situación. Porque no sólo es objetivamente complicada, sino que además me quieren decir que Antonio Ledezma y Enrique Mendoza son nuestra cereza sobre el pastel. Me quieren mirar a la cara y decirme que esto es lo mejor que pudimos hacer. Gente que conozco y que sé que piensa así, cree por alguna razón que el remedio a la depresión colectiva es negar que son patéticos y sacar una triste alegría de donde no la tienen.

¿Que estamos arrechos, hartos, cansados, adoloridos, hastiados? Claro que sí, entonces úsemoslo. Los venezolanos somos más inteligentes de lo que creemos, y no hace falta mentirnos descaradamente y fingir satisfacción. Si algo nos tienen que enseñar estas elecciones es que los candidatos no pueden ser vendidos como trapitos calientes, porque en lugar de aminorar el hastío lo amplifican, porque la gran mayoría piensa en el fondo:

¿De verdad? ¿ENRIQUE MENDOZA? Tanto manoteo y tanto "debate" y tanta consigna en las marchas ¿POR ENRIQUE MENDOZA?

Entonces, reconozcamos la patética situación de nuestras opciones y con este reconocimiento miremos hacia adelante, créanlo o no, con confianza, con honestidad y con los brazos verdaderamente abiertos.

¿Que hay que hacerlo? Sí. Hay que hacerlo, los votos importan e importarán. Pero no me digan que me entusiasme, no me hablen más de la cuenta, no me idealicen estas elecciones. Mientras más honestos seamos con nosotros mismos, mejor.

viernes, 10 de junio de 2011

Re-blogueo II.

Una vez más, apoyándome en el fiel copy-paste, les paso la última tontería que hice pal' blog de moda.
Hail to the Aunt!

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Es muy fuerte esa sensación que experimentamos cuando un día nos vemos en el espejo y nos damos cuenta de que nos estamos convirtiendo en algún familiar. Mismo físico, mismos gestos, mismo pelo.

Màs fuerte es la sensación que experimentamos cuando nos percatamos de que nos estamos VISTIENDO como un familiar.

Mi tía siempre ha tenido un estilo muy de ella. Mezclando lo kitsch con lo tribal con lo bohemio, el resultado es exquisitamente estrafalario. Vivió en Nueva York pero es más criolla venezolana que decirlo dos veces y combina con facilidad Macy's y Calvin Klein con alguna camiseta que poca gente compraría en algún mercadillo, uñas a medio pintar, anillos más grandes que mi puño y pelo a lo loco. No es para todos pero vaya que a mi tía le va de lo mejor.

Dirigía una orquesta, así que tiene esos maravillosos movimientos de muñeca y manos cuando se emociona con Vivaldi o con Bebo Valdés. Salta entonces la media cola de su pelo y tintinean sus inmensas pulseras de bolas de madera. Que también saltan cuando de repente pega cuatro gritos por la ventana del coche a algún subnormal que se atraviesa cuando no le toca.

Y yo... yo llevo años viéndola así, esperando la llegada de sus viajes a ver qué regalos traía cuando espiaba sus maletas y oliendo su cacharel.

Hace días me arreglaba frente al espejo y me encontré a mi misma vestida como mi tía sin darme cuenta. Camisa larga, cinturón alto, collares tribales, pelo loco, uñas a medio pintar y gafas "john lennon".

Hay looks que no se pueden duplicar a conciencia, sino que sin querer se revelan en nosotros como quien pilla una de esas pinturas en las que debes torcer los ojos para ver la figura. Looks que nos acompañan como la memoria de una tía estrafalaria

domingo, 3 de abril de 2011

invernadero.

Esto es como la casita que armábamos con dos sillas y una sabana en la sala de la casa. Es aquel juego de cocina con piezas de plástico: pancitos, tacitas y vegetales.

Aquí pagamos cuentas, hacemos nuestros mercados, saludamos a los vecinos... tenemos responsabilidades. Aquí reciclamos y leemos el periódico y comemos sano, suspirando a momentos por nuestra recién lograda y aparente independencia. Satisfacción, adultez al fin. Hablamos de política sin avergonzarnos y nunca nos cansaremos de comentar sobre el inmenso privilegio de caminar por las calles a las 3 am.

Patinamos con nuestras semi-crestas al aire (llevar una completa es demasiado ponketo), admiramos el atardecer y lo registramos en nuestra recién comprada cámara lomo mientras discutimos a Michel Gondry y a Spike Jonze. Vintage empaquetado.

Somos los chicos del Carpe Diem, del Yoga y el Skate. Con un par de lentes wayfarer y una actitud planificadamente despreocupada somos ciudadanos del mundo, abiertos y amigos de mil más con los que coreamos Redemption Song... aunque las birritas nos las tomemos con nuestra gente, claro que sí, papá, pura sabrosura caraqueña.

Ya no inconformes sino relajados, todo cool, pura vida, molt bé. La India, Bali, Londres, París y Berlín.

"Tú qué haces?"
"Un curso de fotografía experimental, y tú"
"Hago un máster en estudios avanzados de la contracultura"
"Ah, tipo Sex Pistols y tal"
"Sí, exacto"

Padres de las ofertas de comida vegana barata, reyes y reinas del Kebab, masters de Cadivi. Dueños y creadores de este universo nuestro y de nadie más.

Llevamos ying-yangs en un brazo y un bio-hazzard en el otro. No hay contradicción, somos integradores de lo inintegrable porque sí y ya.

La soledad... es que aquí nadie está solo, todos nos acompañamos, todos con todos. Alguna noche nos da por mirar al techo, dudar un momento y sentir un sustico por la incertidumbre, por la nostalgia, por el desapego, porque hay algo que no está encajando, una lagrimita se asoma desde la garganta haciendo un ruidito...

Suena un ringtone y ya está, menos mal. De eso nos ocuparemos luego, por ahora a comprar un ensaladera con las remesas que vienen los Giménez a cenar.

jueves, 24 de marzo de 2011

Re-blogueo

Me he estado sintiendo rara.

A falta de palabras rimbombantes: INÚTIL. Llevo semanas sin escribir algo de lo que me enorgullezca. Sin sentir esa cosita chiquitita que se llama estar satisfecha con lo que he hecho. Finalmente, tuve un rayito de luz con el siguiente post para el blog de mi postgrado, que no es ningún Cumbres Borrascosas y que probablemente me haga quedar como la asquerosa del salón, pero disfruté haciéndolo por aquello de hablar de cosas jocosas en un blog de moda.

Si a Chanel... ¿le acabaran en la cabeza?

miércoles, 9 de marzo de 2011

La Tía Olga

Me publicaron un cuentico para niños en la revista "Trapos y Helechos", hoooraaay!
La ilustración es de la talentosa Virginia Ramírez, amiga desde camisita azul y épocas punketas.
Gracias a Antonio Trujillo :)






lunes, 7 de marzo de 2011

pronto de vuelta...

Pocas cosas diré.

Dejo links de mis edulcorados posts para un blog de moda llamado "Si Chanel levantara la cabeza", dicho blog pertenece al posgrado que ahora realizo, así que en vista del período de stand by mío (que pronto termina, lo aseguro) dejo 3 posts nevazucar.

Not my favourite style... pero practicando ando.

Telón de acero de marca registrada
http://sichanellevantaralacabeza.blogspot.com/2011/03/telon-de-acero-de-marca-registrada.html

El mercado
http://sichanellevantaralacabeza.blogspot.com/2010/11/el-mercado.html

#modaporlagente, para la gente
http://sichanellevantaralacabeza.blogspot.com/2011/01/moda-por-la-gente-para-la-gente.html

jueves, 3 de febrero de 2011

Agarra tu ratón muelto


RatónMuelto from Claudia Lizardo on Vimeo.

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Los momentos de lucidez me vienen en la madrugada. "Excelente idea. Mañana lo haré" me digo a mi misma a las 3:15 am.  

 El problema es que la mañana de las 10:30 ya no tiene tanta épica, tiene mal aliento y ganas de desayunar algo frito. Cualquier conjetura "genial" engendrada durante la madrugada anterior se queda dormida apenas introduces el cepillo de dientes en la boca. Apenas ves a la caricaturita de ojos adormecidos en el espejo del baño. 

De ahí en adelante todo es mas mundano, menos La Odisea y mas Asterix. Poético mañanero, no de copa de vino sino de marroncito pequeño. 

"Pensé en algo anoche" dices buscando azúcar para el café con flojera: "es una idea muy interesante para una historia. Es un hombre cuya madre era enfermera, no... secretaria de un notario que sufre de esquizofrenia... O de parkinson.. Da igual..." 

Los demás mantienen una mirada inexpresiva y como quieres cubrirle las espaldas a tu ingenio incomprendido dices algo así como "si hubiesen estado despiertos anoche, entenderían" 

Además, no todos los bombillos que se nos encienden en las madrugadas son precisamente nuestros

"Pensé en algo genial anoche! Imagina una colegio al estilo ingles. Lo tienes? Bien. El asunto es que no se trata de un colegio normal, no no. Es un colegio de magos que recibe a un nino mago huerfano muy importante!" 

Conclusion: a las ideas rumberas hay que tenerles paciencia porque lo que tienen es resaca.

Porque si, el pensamiento de las 11 am es útil sin duda, pero holgazán

lunes, 3 de enero de 2011

Eres llorar a solas con la almohada



y la promesa de portarse bien...



Eres morirse por la madrugada



y un poco flor caída desde el tren