jueves 12 de noviembre de 2009

A girl's work is never done.


"La figura del desertor, por otra parte, es distinta a la del hereje. El desertor formará parte del grupo opuesto mientas que el hereje mantendrá los principios basales del grupo al que perteneció pero modificará los medios a través de los cuales..." Mmmm, qué finos zapatos. La gente cree que puede usar zapatos de colores chillones porque sí, y no es así. Hay maneras de usarlos. Él los usa muy muy bien. Bien por él. Va al cajero. Yo debería sacar dinero para comprarme un helado. Un Yogen Früz... No vale, esa vaina es muy cara... 14 mil bolos por un heladito chiquito de yogurt con galleta. Será aquí, en esta universidad que la gente puede pagar esa vaina. Es insólito. Lo que necesito es un perro caliente, con salsa y papitas por encima, como el de Chile... Qué bolas esos tipos, ni siquiera están estudiando! Lo que hacen es ver fotos en facebook. Qué increíble el facebook, vale. Uno termina teniendo una vida paralela en ese sitio. Ya me está como fastidiando. Uno se entera de la vida de todo el mundo y ¿para qué?. Yo debería aprovechar mi vida para algo más, dejar esa dependencia social de lado y vivir. Sólo vivir, por amor de Dios. Uno qué sabe si el mundo se acaba. Como eso del 2012... qué fuerte los mayas, ah? Esas civilizaciones terminan siendo mucho más interesantes que las que todo el mundo jala bolas: "Ay, los romanos, ay, los griegos" Busca en tu continente, nojoda! Y deja de contaminar! Como la peli de Al Gore. Gran cosota, me pareció que ha podido ser un pelo menos alarmista. Aunque sí, es verdad, los polos se están derritiendo. Y uno aquí, usando carro para todo... Uy, tengo que poner gasolina...

Ssssshhhhh!!

Dios, ¿la gente no entiende que esto es una biblioteca? ¿Que aquí se trabaja? Hagan silencio.

miércoles 11 de noviembre de 2009

coming up...

Las cosas se plantean de manera diferente si imaginamos que somos personajes de un sitcom, o en el peor de los casos, de una comedia romántica, de esas de Julia Roberts y Hugh Grant. Malasas y populares, donde los eventos ocurren con la continuidad de una canción cursi.

Las cosas que nos ocurren cobran un sentido diferente y las emociones no son sólo emociones, porque como el público puede ver lo que sentimos, las emociones son augurios de que se acerca un cambio en la historia. Entonces, interpretamos lo que nos pasa con la seguridad de que es por una razón muy especial. Alguien debe estarse riendo en este momento. Alguien debe sentirse esperanzado con lo que estoy haciendo. Alguien está dándole sentido a que me sienta bien, mal, ridículo, nostálgico, iracundo. Alguien debe estar oyendo esta canción y sintiéndose igual que yo. Alguien debe estar pensando que estoy cometiendo un error. Alguien me ve.

Así, los hechos tienen un color distinto. Nada es tan malo como para no buscarle el sentido en el "plot", nada es tan bueno como para no estar alerta a que a la protagonista no le cague un pájaro en la cabeza, no se resbale ante un grupo de gente, no diga algo sin sentido. No hay nada que una buena risa grabada no sane.

Puede ser también que pensar las cosas así sea la señal de que uno es absolutamente egocéntrico o absolutamente loco... y esa señal puede ser también parte de la historia.

martes 3 de noviembre de 2009

The Raging Code


I've never had wish to harm anybody. But maybe people like that need a good scare. From time to time, I wanted to scare *it*, real bad. Grab on some Beatrix Kiddo attitude and just smack the hell out of *it*, so *it*could snap out of whatever it is *it*'s on. *It*'s deffinately on something, but *it* doesn't have any style to combine with that. Pure, regular spoiled vibe: no courage, no mistic.

If I were on something, I would make sure I do it with style, con garbo, with sass.

Without insults. Without fights. Just a good smack... metaforically speaking.


Suck on that.

martes 6 de octubre de 2009

Menú del día: viviendo con el muerto

Fotos de Richard Avedon para The New Yorker en el año 95 (clickeén para ver bien)












domingo 27 de septiembre de 2009

soñé que no nos caíamos bien.


no me gustó.

viernes 4 de septiembre de 2009

Y es que no entiendo tanto a mi Caracas...

Todos lo sabemos.

Estar en un país que no es el propio y regresar tiene un efecto introspectivo bien bien loco, pero bien útil.

Salir del remolino del que nos quejamos absolutamente TODOS los días, de esa masa viscosa en la que creemos estar metidos que no tiene solución o sentido, pero que vemos como una especie de tío ladilla, que es nuestro tío al fin, y que lo queremos un pelín porque suele echarnos buenos cuentos, pero cuando se emborracha es insoportable... en fin, salir de ese remolino a otro suelo que ya no "nos pertenece", es (en lo personal) como subir a una montaña muy alta y desde arriba, observar. Observar como quién ve un hormiguero. Todas las hormigas pequeñitas cargan su comida, otras hacen caminitos, otras mentan madre en la cola, otras aparecen en la tele diciendo estupideces, etcétera, etcétera.

Y nosotros estamos arriba, con una brisa tranquila que nos despeja la mente, sin ninguna bandera, sin ningún juicio, tratando de comprender porqué "aquí sí y allá no" pero con perspectiva y sin pasiones locas y comunes. Con templanza, pues, a lo aristotélico.

En esa montaña me pregunté yo, qué es lo que valoro en una ciudad. Entre muchas cosas, una es la capacidad de algunas ciudades de auto-preservación. No tiene nada que ver con que sea Europa o un país desarrollado. Se trata de un reconocimiento por algo del pasado, no solo porque es del pasado, sino porque tiene un valor intrínseco, y dicho reconocimiento implica cuido y respeto. Un edificio. Una calle. Una tienda. Una plaza.

Una ciudad así es como una persona que se enorgullece por las cosas que logró, sean cuales sean. Un edificio (ojo, no cualquiera) hermosamente diseñado y construido al estilo modernista de principios de siglo no es sólo eso, hay arte, esfuerzo y detalle detrás. En la estructura se hace evidente el disfrute y sí, por cursi que suene, el amor del arquitecto, del constructor, del albañil, al momento de crearlo. Una ciudad que valora, reconoce esto y lo preserva, hace todo en su poder para cuidarlo y mantenerlo durante años. Por lo tanto, así como las personas pueden ser íntegras, las ciudades también.

Cabrujas hablaba de Caracas como una ciudad en la que no pueden existir recuerdos, una ciudad que destruye en lugar de construir, y ayudándome un poco con este gran pensamiento, que ya ha ayudado a otros en muchísimas oportunidades, creo que he logrado entender porqué a veces maltripeamos tanto aquí.

Una ciudad que no preserva lo que alguna vez pudo haber sido universalmente hermoso o importante, es una ciudad que no valora, al menos en los términos en los que estamos acostumbrados a valorar. Es una ciudad con una gran incapacidad para abrazar sus logros. Una ciudad con personalidad, sin duda, pero sin autoestima. Y nada más desesperante que alguien que es bien depinga, pero que no sabe que lo es. Por eso la frustración y consecuentemente, la desidia. Le pedimos una y otra vez a Caracas que sea lo que "sabemos que puede ser" y no ocurre y entonces pasamos por la nostalgia constante: "El centro es brutal, pero está demasiado deteriorado".. "La plaza de los museos era demasiado fina cuando estaba pequeño..." "Yo iba a Sabana Grande en carnaval". Esta es una ciudad que no se está reconociendo, que de la basura ha creado más basura, y que se hace pipí en los edificios brutales de hace años. Y es obvio que el tono político actual ayuda muy poco.

Evidentemente, Caracas no es un sujeto que toma decisiones, es la gente, y no sólo la que la administra sino la que la vive, la que salpica con su forma de actuar a la ciudad. No es sólo el que convierte el Teresa Carreño en un centro de mítines, es el de la camioneta a todo volumen en El Hatillo. Y no es sólo una calle, un edificio, una plaza la que podemos añorar. Quizá también sea una institución, una política pública, una tradición... Un modo.

Como siempre cierro sin respuesta sino con interrogantes... En la medida en la que le decimos a este pana una y otra vez que puede ser increíble porque lo conocemos, porque sabemos de su potencial, porque LO HA HECHO ANTES, y éste no hace nada al respecto porque está sumido en una súper depresión o porque es así y ya, nos ladillamos y nos deprimimos nosotros. O sea... ¿será que tenemos que dejar de pedirle a Caracas que sea mejor y tenemos que dejarla que sea y ya? Pero... ¿No es desolador eso también?

martes 1 de septiembre de 2009

Is SO fair


La imagen de Chanel, desplanzando a la flacucha/ochentosa/reality babe Jerry Hall, es ahora la desvergonzada Lily Allen. A todos parece hacerle mucho ruido que Lagerfeld haya decidido que la imágen de una marca tan chic y elegante como Chanel, sea una chica que combinaba con converse y tul absolutamente todos sus looks, de aire inmaduro y adolescente y con un gran "fuck off" (de acento británico) prácticamente tatuado en la frente, claro... con una carita feliz al lado. Nada de Ashlee Simpson y Michelle Branch, that's bollocks! Lagerfeld con genialidad acogió bajo su ala a esta nena malcriada para demostrar que hay varias versiones del "chicness". O al menos eso creo yo.

Pues, funciona... y ¿por qué no? La moda necesita sacudirse y dejarse de mariqueras para acercarla un poco a tierra... Y ¿qué mejor forma de hacerlo que con una niña que le parece súper injusto que su chico sea malo en la cama?... Aunque ahora la vistan mejorcito.



Los dejo con esa notica.