domingo, 27 de junio de 2010

dos recomendaciones

Haré mención de dos chicas interesantes de Maracaibo. No sé qué demonios le están poniendo en el agua al lago, pero aparentemente funciona.

La primera niña tiene un blog con una suerte de diario fotográfico espectacular, con detalles muy dulces, un look brutal y una profundidad abrumadora. Creo además, que participa con algunas fotografías en el Jóvenes FIA de este año. El blog se llama Diario de un insomnio y ella es Florencia Alvarado. Está ya como fija en mis "Visiten también...": http://diario-de-un-insomnio.blogspot.com

La segunda es una chica con un ojo interesante para la moda, que es un tema de supremo interés para mí. Es una venezolana... maracucha (ojalá hubiese una palabra más fina para describir a la gente de Maracaibo que no sea tan fácilmente asociable a los ya conocidos estereotipos como las gaitas y el calor y Guaco y el escándalo) y su blog se llama Living in my own private Idaho. Últimamente, los blogs de "moda" a los que he accedido de gente venezolana me han decepcionado por ser bien pretenciosos y bien antipáticos y bien pasivo-agresivamente wannabe cool. Esta chica tiene un buen estilo y una buena vibra. Punto: http://andrebombacha.blogspot.com.

Thank you and good night.

martes, 22 de junio de 2010

riding in cars with boys

Éste tiene problemitas de audio. Escuchar con audífonos o a subirle a ese volumen, y'all! Enjoy.

riding in cars with girls from Claudia Lizardo on Vimeo.

miércoles, 9 de junio de 2010

itchy and scratchy

... continuando con la nota okuord, esta joya de foto apareció por mi computadora como un filoso recordatorio de que me tienen que empezar a resbalar ciertas cosas, de ahora en adelante: Claudia Lizardo en todas sus facetas. Salud.

domingo, 30 de mayo de 2010

okuord


No me provoca hablar con esos tipos. Qué conversación más insoportable. Ningún circulito social de esta reunión vale realmente la pena. Nadie entendió ese chiste que hice. No quiero hablar de los bonos de la deuda mientras le pasas a tu amiguito el porro ese.

En ese momento hay varias posibilidades. La introversión absoluta, que en mi caso aparentemente nunca es una opción porque siempre opto por la "akwardeness social"... un punto entre los comentarios incomprensibles, los chistes raros y las risas fingidas. Mis tópicos tienen todos referencias ordinarias, vainas medio cochinas, uno que otro grito que me convierte por un momento en "la chama bajita que habla duro" y conexiones con cosas que, en esta particular reunión, nadie más entiende sino yo. Siguiente imagen: yo tomando un laaaaaaaargo trago de lo que sea que esté bebiendo y jugando con mi celular como si estuviese escribiendo un mensaje a alguien mucho más cool que me invita a la próxima parada de mi ocupada agenda social nocturna. Lo que hago en verdad es meterme en el album de fotos del celular a ver las fotos que he tomado.

Una voz muy en el fondo me dice: "cállate", "realmente no hace falta que hagas ese comentario", "ajá, ¿y ahora qué vas a hacer? resuelve ese peo", "no, no así", "¿en serio tienes que ser tan gráfica?", "jajaajajaajajajajaajajajajaja", "bueno, ése sí se lo merece", "es la tercera vez que haces ese chiste", "equis, go to town, baby, ya qué carajo", "se dice satisfizo, no satisfació", "acabas de escupirle a esa persona", "coño, pero no se lo digas"

Así, el aburrimiento lleva inexorablemente a ser un ser incómodo que buscando no irse a su casa tan temprano trata de socializar a juro. Suena de fondo entonces una musiquita como de crosby, stills, nash y el otro, de esas como para caminar errantemente por el mundo. Esta vez camino errantemente por una fiesta en la que me aburro cada vez más.

lunes, 10 de mayo de 2010

jueves, 29 de abril de 2010

Reflexión 1

Comienza el set de "Reflexiones", pequeñas travesías de sabiduría e introspección...

Empezamos esta semana mientras me recupero de una gripe motherfucker, con al_ben. Hombre, 22 años, gallego, connoisseur.

Reflexión 1 from Claudia Lizardo on Vimeo.

viernes, 23 de abril de 2010

análgesico del alma

Un ligerín momento de lucidez, de elevación. Mi propio cascabel pasa unas horas conmigo para mañana ponerse su morral e irse de viaje de negocios. Me tiene confianza, por eso viene cuando es necesario y no cuando yo creo que lo es. Mi cascabel levanta mis pies del suelo y me indica con suavidad el camino; lo increíble y verdaderamente incomprensible, es que lo entiendo. A veces creo que viene, pero es la ilusión del cascabel, falsa inspiración, ganas de provocar risas que no tocan todavía y ganas de hallarme parecidos a otros. Ese no es. Son tintineos de otras campanas, de esas a las que estamos acostumbrados, de las que suenan en conversaciones vacías, en quejas inmutables, en comentarios regulares, en los estacionamientos y en los sitios de comida rápida.

Todos tenemos un cascabel.

El mío remueve lentes de contacto que uso sin percatarme para hacerme maga partícipe de todo. Me muestra el botón del cambio de frecuencia. Entonces me hace intuir que para que ésto tenga sentido tiene que haber un rompecabezas mayor que se está completando lentamente y del cual por ahora, sólo tenemos el borde. No son las colas, no son los juicios, no son las motos y los insultos, las poses y las frases, no es la resaca, ni el lunes ni el hastío. Mi cascabel me hace callar. Susurra que me rodean mini-piezas de una maquinaria más complicada que no me pertenece y que ésta se hace presente en momentos en los que la confianza llega como una suave cobija y nadie sabe porqué.

Mi cascabel dice sí